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A Community of Sisters for the Journey/Una Comunidad de Hermanas en el Camino

By Marta Castillo, Leadership Minister of Intercultural Formation

She thought for a moment then pulled off her bright pink scarf and laid it down in the rough form of a cross on the narrow space between the beds.  Then she instructed one of us to go outside and get some dirt to place by the cross.  The two symbols, the bright pink cross and the dirt lay there together as a powerful visual of life, death, salvation, and freedom.  We began to pray, attentive to the Spirit and to our sister, as she talked, wept, and prayed through a process letting go of the crippling guilt she carried after her father’s death five years before.  We anointed her with oil and with our prayers of blessings, believing that the power of Jesus would bring transformation and freedom in her life and walk with God.  I suppose we could have listened to her story and prayed for her without the symbols but there was power in the visual and physical additions to the accompaniment of her sisters. This is one story of many from a powerful weekend of sisters walking alongside one another. 

During the weekend of the Cuidandonos Entre Mujeres (Sister Care) Retreat attended by 72 women from 15 congregations, Pastor Ofelia Garcia filled our hearts and minds with powerful teaching through shared activities and symbols.  We walked in each other’s’ shoes, determined the boundaries of our personal space, and committed ourselves to caring for each other in the safety, wisdom and confidentiality of the red tent (a symbolic place of sisterhood and caring for each other we used throughout the weekend).  On Saturday night, we dressed up, celebrated our beauty as women, decorated crowns, and then gave our uniquely created crown to a sister in Christ with words of affirmation and blessing.  Then on Sunday morning, we celebrated communion together and in a ceremony of blessing we blessed one another.  I was reminded of how Jesus used parables, symbols, and ceremony to deeply root the truth in people’s hearts and minds.  The holistic ministry of teaching and practice using our spirit, mind, and body will leave an impact greater than teaching alone. 

This was the first all-Spanish SisterCare Retreat held in the United States. It was more than we had hoped for, a true experience of the joy of seeing God’s Spirit going above and beyond what we could have hoped for or imagined.  Since our own training in Sister Care (in Spanish) with Mennonite Women USA last year, Pastor Letty Castro of Centro de Alabanza de Filadelfia, and I had dreamed of an event where Spanish-speaking women in Franconia and Eastern District could come, relax, share their stories, pray together, and receive teaching about healing and self-care.  It was truly a team effort.  Pastor Ofelia Garcia agreed to come from Mexico City to be the speaker since she helped develop and present Sister Care materials in many places. Franconia Conference agreed to support our efforts to reach women within the churches of the conference and Eastern District.  Congregations like Zion, Salford, Doylestown, Centro de Alabanza, and Nueva Vida Norristown New Life supported us with scholarships for women to attend.  Pastors helped to get the word out to their Spanish speaking members.  A group from Centro de Alabanza worked hard to bring the program and details together.  Staff from Spruce Lake Retreat Center supported us through the registration process and retreat planning. 

Within hours of being together, women from over fifteen different churches and at least ten different countries were sharing with a depth that took us by surprise.  When we shared in small groups, we heard stories of parental and spousal abandonment, verbal, physical, sexual abuse, marriage difficulties, un-forgiveness, anger, loss of a child, and so much more.  We heard faith stories of God’s grace and love reaching down to bring forgiveness, freedom, healing, hope, love, and a future.   We cried, we smiled, we laughed, we hugged, and we listened.  We were encouraged not to give counsel or advice unless it was asked for specifically so we listened some more and we prayed for ourselves and for each other.  The space felt safe and we surrendered ourselves to the experience and the community.

The invitation was extended and the women came.  We enjoyed the beauty of the mountains, trees, and God’s creation.  We stepped away from our work, homes, families, and responsibilities to care for ourselves and others women like us.  We shared deeply and encouraged each other.  As we left and went home, we will continue to invite each other to “Come, walk with us. The journey is long.” 

Luke 10:27 (NIV)  He answered, “‘Love the Lord your God with all your heart and with all your soul and with all your strength and with all your mind’; and, ‘Love your neighbor as yourself.’”

Por Marta Castillo, Ministro de Liderazgo en Formacion Intercultural

La pastora pensó por un momento, luego se quitó la bufanda rosada brillante y la tendió en forma de una cruz en el espacio estrecho entre las camas. Luego, ella nos pidió a una de nosotras que saliera y consiguiera algo de tierra para colocar junto a la cruz. Los dos símbolos, la cruz de color rosada brillante y la tierra yacen juntos como una poderosa imagen de la vida, la muerte, la salvación y la libertad. Comenzamos a orar, atentas al Espíritu y a nuestra hermana, mientras ella hablaba, lloraba y oraba para dejar ir la culpa paralizante que llevaba después de la muerte de su padre cinco años antes. La ungimos con aceite y con nuestras oraciones de bendición, creyendo que el poder de Jesús traería transformación y libertad en su vida y caminaría con Dios. Supongo que podríamos haber escuchado su historia y haber orado por ella sin los símbolos, pero había poder en las adiciones físicas y visuales al acompañamiento de las hermanas.  Esta es una historia entre muchas historias de un fin de semana poderoso de hermanas acompañando una a la otra. 

Durante el primer retiro (solamente en español) de Cuidándonos Entre Mujeres asistieron 72 mujeres de 15 congregaciones, la Pastora Ofelia García llenó nuestros corazones y mentes con una enseñanza poderosa a través de actividades y símbolos compartidos. Caminamos en los zapatos de los demás, determinamos los límites de nuestro espacio personal y nos comprometimos a cuidarnos mutuamente en la seguridad, la sabiduría y la confidencialidad de la tienda roja (un lugar simbólico de hermandad y cuidando una a la otra que usamos durante el fin de semana).  El sábado por la noche, nos vestimos, celebramos nuestra belleza como mujeres, decoramos coronas y luego entregamos nuestra corona de creación única a una hermana en Cristo con palabras de afirmación y bendición. Luego, el domingo por la mañana, celebramos juntas la comunión y nos bendijimos mutuamente con una ceremonia de bendición. Recordé cómo Jesús usó parábolas, símbolos y ceremonias para enraizar profundamente la verdad en los corazones y las mentes de las personas. El ministerio holístico de enseñanza y práctica que usa nuestro espíritu, mente y cuerpo dejará un impacto mayor que la enseñanza sola.

Fue más de lo que esperábamos, una verdadera experiencia de la alegría de ver al Espíritu de Dios ir más allá de lo que podríamos haber esperado o imaginado. Desde nuestro taller de Cuidándonos Entre Mujeres (Sister Care) con las Mujeres Menonitas EEUU el año pasado, la pastora Letty Castro de Centro de Alabanza, Filadelfia y yo habíamos soñado con un evento en que las mujeres de habla hispana en Franconia y el Distrito Este pudieran venir, relajarse, compartir sus historias, orar juntas y recibir enseñanza sobre la curación y el cuidado personal. Fue realmente un esfuerzo de equipo. La pastora Ofelia García aceptó venir de la ciudad de México para ser la presentadora porque ella había apoyado el desarrollo de los materiales de Cuidándonos Entre Mujeres y tenía mucha experiencia en presentarlos en diferentes países. La Conferencia de Franconia acordó apoyar nuestros esfuerzos para alcanzar a las mujeres dentro de las iglesias de la conferencia y el Distrito Este. Congregaciones como Zion, Salford, Doylestown, Centro de Alabanza y Nueva Vida Norristown New Life nos apoyaron con becas. Los pastores ayudaron a correr la voz a sus miembros que hablan español. Un grupo del Centro de Alabanza trabajó duro para reunir el programa y los detalles. El personal del Spruce Lake Retreat Center nos apoyó a través del proceso de registro y la planificación del retiro.

A las pocas horas de estar juntas, setenta y dos mujeres de más de quince iglesias diferentes y al menos diez países diferentes compartían con una profundidad que nos sorprendió. Cuando compartimos en pequeños grupos, escuchamos historias de abandono de padres y cónyugues, abuso verbal, físico, sexual, dificultades matrimoniales, falta de perdón, enojo, pérdida de un hijo y mucho más. Escuchamos historias de fe de la gracia y el amor de Dios que se acercan para traer perdón, libertad, sanidad, esperanza, amor y un futuro. Lloramos, sonreímos, reímos, nos abrazamos y escuchamos. Nos animaron a no dar consejos ni sugerencias a menos que se pidiera específicamente, así que escuchamos un poco más y oramos por nosotras mismas y por los demás. El espacio se sintió seguro y nos entregamos a la experiencia y la comunidad.

Se extendió la invitación y llegaron las mujeres. Disfrutamos de la belleza de las montañas, los árboles y la creación de Dios. Nos alejamos de nuestro trabajo, hogares, familias y responsabilidades para cuidarnos a nosotras mismas y a otras mujeres iguales que nosotras. Compartimos profundamente y nos animamos mutuamente. Cuando nos fuimos y regresamos a casa, continuaremos invitándonos mutuamente a “Ven, camina con nosotros. El viaje es largo.”

Lucas 10:27 (NVI) ….“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente”, y: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”

Christianity: A Religion of Travel

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By Gwen Groff, Pastor at Bethany Mennonite Church, and FMC Board Member

We were just one or two days into our Mexico trip when Steve Kriss, Executive Minister of Franconia Conference, said, “I think all they really are asking for from us is for relationship.”

(L to R) Isai Sanchez, Diana Salinas, Gama Sanchez, Angela Moyer, Gwen Groff and Steve Kriss on top of Monte Alban in Oaxaca.

In the end, I believe that was the purpose of our Franconia Conference visit to Mexico: exploring and deepening relationships. Two Franconia Conference board members, Angela Moyer and I, and our Executive Minister, Steve Kriss, traveled to Mexico City,  Puebla, Oaxaca, and Toluca and visited various congregations, pastors and leaders of Conferencia de Iglesias Evangélicas Anabautistas Menonitas de México (CIEAMM) for a week.

Franconia Conference had helped to create CIEAMM in 1958, but the formal relationship ended about a decade ago. Our hosts for the week were CIEAMM’s conference moderator, Carlos Martinez Garcia and one of CIEAMM’s pastors, Oscar Jaime Dominguez Martinez. Together we visited congregations that had been planted and supported by Franconia Conference sixty years ago, as well as new ministries that have been emerging.

We first worshiped with Iglesia Maranatha in Puebla. Children and youth were fully involved in leading the service. Over a meal of tostadas they enthusiastically invited Franconia Conference youth to please come and help them with their summer Bible School this July.

The following day we traveled to Casa de Esperanza in Oaxaca, where the congregation meets in the home of Luis R. Matias. We sang and had a short Bible study and a long meal of the local tortilla-based, tlayudas. We met with college students and young adults who are strongly committed to working for justice.  We heard about their dream of a place to help meet the needs of Central American refugees passing through their town. The Oaxacan leaders wish for more training in conflict transformation. The musical gifts in this community were abundant, and their warmth and joy were immense. We ended the day with tea with Luis at a cafe where his daughter Paloma was singing and playing guitar. Luis said, “How good is this? My daughter is being paid to sing to me while I eat!”

The following day was a travel day back to Mexico City ending with a taco meal with the congregation at Fraternidad Cristiana Nueva Vida Espartaco.

On Sunday, we worshiped with six of the congregations of CIEAMM. Steve shared a sermon on 1 Corinthians 12:12-26 “In the body of Christ, there are different parts, but not walls.” As usual, our worship concluded with a delicious meal together, and gifted musicians sang, drummed, bowed, plucked and strummed while we fellowshipped. We were overjoyed to see Ofelia Garcia and Victor Pedroza who had recently returned from 8 years of ministry in Chihuahua with colony Mennonites. Ofelia will be coming to Franconia Conference this September to share a weekend Sistering retreat with our Spanish-speaking sisters. During our time here, one seasoned Mennonite agency staff person shared with Steve some concrete advice about partnerships between the United States and Mexican church groups: Always relate as equals; never make the relationship about money; if money is exchanged, let it pass through conferences and congregations, not individuals; if you visit with a group, always include youth in the group.

Juan Carlos Maya and Sara Zuniga, leaders at Centro Cristiano in Toluca.

A visit to Toluca was our last journey. We met with Juan Carlos Maya and Sara Zuniga, leaders at Centro Cristiano. Sara’s mother was one of the first Mennonites Ken Seitz baptized, just before Sara was born. In the evening, we relaxed together, a small group of Anabaptists, sitting around an outdoor table in the plaza, listening to a band, watching the dancers, reminiscing about parents who gave up rumba and salsa dancing when they became Mennonites. At breakfast Sara showed us photo albums of her family that included Mennonites we know as Franconia Conference missionaries.

On Monday, we visited their community center and listened to a passionate power-point presentation (it’s not an oxymoron). These Anabaptists in Toluca teach children to play musical instruments as a part of an orchestra, as a way of understanding the body of Christ. With group music lessons they are building a community. Juan Carlos and Sara showed us plans for their building expansion and introduced us to a neighbor with a brick-making operation. When Juan Carlos walked the dusty streets of Toluca, children ran to him and hugged him and walked arm in arm with him. Angela observed, “He is what Jesus would have been like if Jesus had made it to 60.” His understanding of ministry is a movement from “solidarity first, then Jesus Christ, ultimately Koininia.” He said the opposite of this is “ego first, then hedonism, which ultimately leads to capitalism.”

Elders in these Anabaptist congregations who have been in leadership positions in their churches since they were young are intentionally stepping back in order to make space for new young leaders and to mentor them.

(L to R) Alberto Bielma, Pastor Carlos Martínez-García, Pastor Oscar Jaime Domínguez Martínez, Steve Kriss, Angela Moyer and Gwen Groff, eating pasole (a traditional Mexican soup).

Our visits ended Monday evening with a meeting and meal with leaders from the congregations in Mexico City. They talked about their dreams for their congregations. Women pastors were especially warm in their welcome and enthusiastic about sharing their work and interest in receiving more training in theology and ministry.

What if all we want is relationship? People repeatedly told us, “You have to come back. I can’t visit you, you must come here.” This was Angela’s fourth trip to CIEAMM congregations in Mexico, Steve’s third visit, my first. I learned much from my more fluent Franconia traveling companions. We three were grateful for the generous, meticulous planning of our CIEAMM hosts, Carlos and Oscar. We in Franconia Conference have much to learn much from our Anabaptist sisters and brothers in Mexico.

I was grateful for one theological observation Carlos made in passing. He said, “Christianity is a religion of travel.” A cynical person might suggest that Carlos’ assertion is a bit self-serving. After all, he is a well-traveled Mexican Conference Moderator, journeying through Mexico, visiting churches with a group of Mennonites from the United States, about to embark on a visit to Kenya next week; of course he would believe Christianity is a religion of travel. A cynic might also suspect that my enthusiastic agreement with Carlos is colored by the fact that I’m the Franconia Conference board member from Vermont, grateful for a trip to sunny Mexico in early April when there’s still a foot of snow on the ground at home. Of course we all want to believe Christianity endorses travel!

But I believe without cynicism that Carlos is right. Christianity started with journeys. Jesus walked hundreds of miles, and he and his disciples got in a boat and “crossed over to the other side” of the lake far more often than was strictly necessary. Think of the apostle Paul, Carlos said, who undertook many missionary journeys to spread the good news of Christ. In addition to what we bring when we visit, travel puts us in a new position to receive.

Traveling makes us curious, vulnerable, and open to being wrong. Our bodies get tired. We may get a bit sick. We do not fully understand the language. We listen hard. We may break cultural rules we don’t even know exist. We laugh at our mistakes. All this is a good posture for sharing the story of the self-emptying Christ, for deepening our own faith, and for building relationships.

PHOTO GALLERY (click to see larger images)

A volcano en route to Toluca
Culto Unido: gathered worship in Mexico City with various leaders from 6 different congregations.
Steve, Carlos Martinez Garcia, Gwen and Sara Zuniga enjoying some elote!
A fraktur presented by Salford Mennonite Church to Dios con Nosotros.
PIcking out our ears of corn for elote in a village of Toluca.
Flowers from a market in Oaxaca.
The church building of Luz y Verdad.
Angela having fun with girls from Centro Comunidad, learning songs in English and Spanish.
All towns have cathedrals in the plazas.
The 4 cities that we visited: Mexico City, Puebla, Oaxaca, and Toluca.

Cristianismo: una religión de viajes

Por Gwen Groff, pastor de la Iglesia Menonita Bethany y miembro de la Junta de la FMC. (traducción Luis Rey Matías-Cruz)

Teníamos apenas uno o dos días en nuestro viaje a México cuando Steve Kriss, Ministro Ejecutivo de la Conferencia de Franconia, dijo: “Creo que todo lo que realmente piden ellos/ellas es una relación”.

(De izquierda a derecha) Isai Sánchez, Diana Salinas, Gama Sánchez, Angela Moyer, Gwen Groff y Steve Kriss en la cima de Monte Albán en Oaxaca.

Al final, creo que ese fue el propósito de nuestra visita de la Conferencia de Franconia en México: explorar y profundizar las relaciones. Dos miembros de la junta de la Conferencia de Franconia, Angela Moyer y yo, y nuestro Ministro ejecutivo, Steve Kriss, viajamos a la ciudad de México, Puebla, Oaxaca y Toluca y visitamos varias congregaciones, pastores y líderes de la Conferencia de Iglesias Evangélicas Anabautistas Menonitas de México (CIEAMM) durante una semana.

La Conferencia de Franconia había ayudado a crear CIEAMM en 1958, pero la relación formal terminó hace una década. Nuestros anfitriones de la semana fueron el moderador de la conferencia de CIEAMM, Carlos Martínez García y uno de los pastores de CIEAMM, Oscar Jaime Domínguez Martínez.  Juntos visitamos congregaciones que habían sido plantadas y apoyadas por la Conferencia de Franconia hace sesenta años, así como nuevos ministerios que han estado surgiendo.

Primero alabamos al Señor en la Iglesia Maranatha en Puebla. Los niños y los jóvenes se involucraron completamente en dirigir el servicio. Durante una comida de tostadas, invitaron con entusiasmo a los jóvenes de la Conferencia de Franconia a venir y ayudarlos con su Escuela Bíblica de verano este julio.
Al día siguiente viajamos a Casa de Esperanza en Oaxaca, donde la congregación se reúne en la casa de Luis R. Matias. Cantamos y tuvimos un breve estudio de la Biblia y una larga comida de tlayudas, una tortilla local. Nos reunimos con estudiantes universitarios y adultos jóvenes que están fuertemente comprometidos con trabajar por la justicia. Escuchamos acerca de su sueño de un lugar para ayudar a satisfacer las necesidades de los refugiados centroamericanos que pasan por su pueblo. Los líderes oaxaqueños desean más capacitación en la transformación de conflictos. Los dones musicales en esta comunidad eran abundantes, y su calidez y alegría eran inmensos. Terminamos el día con el té con Luis en un café donde su hija Paloma cantaba y tocaba la guitarra. Luis dijo: “¿No es esto muy bueno9? A mi hija le pagan para que me cante mientras yo como “.

El día siguiente fue un día de viaje de regreso a la Ciudad de México, terminando con una comida de tacos con la congregación Fraternidad Cristiana Nueva Vida Espartaco.
El domingo, rendimos culto seis de las congregaciones de CIEAMM. Steve compartió un sermón en 1 Corintios 12: 12-26 “En el cuerpo de Cristo, hay diferentes partes, pero no paredes”. Como de costumbre, nuestra adoración concluyó con una deliciosa comida en conjunto, y los músicos talentosos cantaron, tocaron, hicieron una reverencia, puntearon y rasguearon mientras nosotros compartíamos. Nos llenó de alegría ver a Ofelia García y Víctor Pedroza que habían regresado recientemente de 8 años de ministerio en Chihuahua con colonos menonitas. Ofelia vendrá a la Conferencia de Franconia este septiembre para compartir un retiro de hermandad de fin de semana con nuestras hermanas hablantes del español. Durante nuestro tiempo aquí, un miembro experimentado de la agencia menonita compartió con Steve algunos consejos concretos sobre las asociaciones entre los Estados Unidos y los grupos eclesiales mexicanos: relacionarse siempre como iguales; nunca hagas la relación en base al dinero; si se intercambia dinero, déjalo pasar por conferencias y congregaciones, no por individuos; si visitas con un grupo, siempre incluye a los jóvenes en el grupo.

Juan Carlos Maya y Sara Zuniga, líderes en el Centro Cristiano en Toluca.

Una visita a Toluca fue nuestro último viaje. Nos reunimos con Juan Carlos Maya y Sara Zuniga, líderes del Centro Cristiano. La madre de Sara fue una de las primeros menonitas bautizados por Ken Seitz, justo antes de que Sara naciera. Por la tarde, nos relajamos juntos, éramos un pequeño grupo de anabautistas, sentados alrededor de una mesa al aire libre en la plaza, escuchando a una banda, mirando a los bailarines, recordando a los padres que abandonaron la rumba y la salsa cuando se convirtieron en menonitas.  Durante el desayuno, Sara nos mostró álbumes de fotos de su familia que incluían menonitas que conocemos como misioneros de la Conferencia de Franconia.  El lunes, visitamos su centro comunitario y escuchamos una apasionada presentación en power-point  (no es un oxímoron).  Estos anabautistas en Toluca enseñan a los niños a tocar instrumentos musicales como parte de una orquesta, como una forma de entender el cuerpo de Cristo. Con lecciones de música en grupo, están construyendo una comunidad.  Juan Carlos y Sara nos mostraron los planes para la expansión de sus edificios y nos presentaron a un vecino con una operación de fabricación de ladrillos. Cuando Juan Carlos caminó por las polvorientas calles de Toluca, los niños corrieron hacia él, lo abrazaron y caminaron cogidos del brazo con él. Ángela dijo acerca de Juan Carlos: ” Él es lo que Jesús hubiera sido, si Jesús hubiera llegado a los 60.”  Su comprensión del ministerio (de Juan Carlos) es un movimiento desde la “solidaridad primero, luego a Jesucristo, en última instancia a Koininia”. Dijo que lo opuesto a esto es “ego” primero, luego el hedonismo, que finalmente conduce al capitalismo “.

Los ancianos en estas congregaciones anabautistas que han estado en posiciones de liderazgo en sus iglesias desde que eran pequeños están retrocediendo intencionalmente para dejar espacio para nuevos líderes jóvenes y para ser mentores de ellos.

Nuestras visitas finalizaron el lunes por la noche con una reunión y comida con los líderes de las congregaciones en la Ciudad de México.  Estos hablaron sobre sus sueños para sus congregaciones. Las pastoras fueron especialmente cálidas en su acogida y entusiastas de compartir su trabajo y su interés en recibir más capacitación en teología y ministerio.
¿Qué pasa si todo lo que queremos es una relación? La gente repetidamente nos dijo: “Tienes que volver. No puedo visitarte, debes venir aquí “. Este fue el cuarto viaje de Angela a las congregaciones de CIEAMM en México, la tercera visita de Steve, la primera para mi. Aprendí mucho de mis compañeros de viaje más francos de Franconia. Los tres estábamos agradecidos por la planificación generosa y meticulosa de nuestros anfitriones de CIEAMM, Carlos y Oscar. Nosotros en la Conferencia de Franconia tenemos mucho que aprender mucho de nuestras hermanas y hermanos anabautistas en México.

(izquierda a derecha) Alberto Bielma, Pastor Carlos Martínez-García, Pastor Oscar Jaime Domínguez Martínez, Steve Kriss, Angela Moyer and Gwen Groff, comiendo pozole.

Agradecí una observación teológica de pasada que hizo Carlos: “El cristianismo es una religión de viajes”. Una persona cínica podría sugerir que la afirmación de Carlos era un poco egoísta. Después de todo, es un Moderador de la Conferencia Mexicana muy viajado, viaja a través de México, visitando iglesias con un grupo de menonitas de los Estados Unidos, a punto de emprender una visita a Kenia la próxima semana; por supuesto, él creería que el cristianismo es una religión de viajes. Un cínico también podría sospechar que mi entusiasta acuerdo con Carlos está teñido por el hecho de que soy miembro de la junta directiva de Franconia Conference de Vermont, agradecida por un viaje al soleado México a principios de abril, cuando aún queda un pie de nieve en el suelo en casa. . ¡Por supuesto, todos queremos creer que el cristianismo aprueba el viaje!

Pero creo, sin cinismo, que Carlos tiene razón. El cristianismo comenzó con los viajes. Jesús caminó cientos de millas, y él y sus discípulos subieron a un bote y “cruzaron al otro lado” del lago con mucha más frecuencia de lo necesario, estrictamente hablando. Piensa en el apóstol Pablo, dijo Carlos, quien emprendió muchos viajes misioneros para difundir las buenas nuevas de Cristo.  Además de lo que traemos cuando viajamos, viajar nos pone en una nueva situación para recibir.

Viajar nos hace curiosos, vulnerables y abiertos a estar equivocados. Nuestros cuerpos se cansan. Podemos ponernos un poco enfermos. No comprendemos completamente el lenguaje. Escuchamos mucho. Podemos romper las reglas culturales que ni siquiera sabemos que existen. Nos reímos de nuestros errores. Todo esto es una buena postura para compartir la historia del Cristo que se vació a si mismo, para profundizar nuestra propia fe y para construir relaciones. (traducción Luis Rey Matias-Cruz)