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Abrir Los Brazos y El Corazon Los Migrantes / Open Arms and Hearts to the Migrants

(scroll for English)

por Carlos Martínez García

Un decenio de celebración y ejercicio reflexivo. El Congreso Mundial Menonita eligió la década 2017-2027 para evaluar tanto la Reforma protestante como la Reforma radical y la influencia de ambos movimientos en el surgimiento del anabautismo constructor de paz. Durante el mencionado decenio, cada año, ha tenido y tendrá lugar en distintos lugares del mundo el ejercicio llamado Renovación. En el 2017 la reunión se llevó a cabo en Augsburgo, Alemania; el año pasado en Kisumu, Kenia; y en el presente la sede es San José, Costa Rica.

 El tema para el evento en Costa Rica es “Justicia en el camino: migración y la historia anabautista-menonita”. Los anabautistas/menonitas del siglo XVI, y subsecuentes centurias, debieron migrar constantemente en búsqueda de libertad para difundir y practicar sus creencias. Estas migraciones se hicieron en condiciones muy adversas. Además del marco histórico y bíblico teológico que se presentará en Costa Rica, se solicitó a distintos ponentes referir experiencias sobre el tema migratorio actual y cómo están respondiendo las comunidades de fe identificadas con el anabautismo. En mi caso me requirieron para compartir “cómo mi iglesia, o iglesias en mi región, han experimentado la migración o formas en que están respondiendo a las necesidades de los desplazados”. A continuación reproduzco lo compartido en Renovación 2019:

A finales del 2018 llegaron en caravana miles de migrantes centroamericanos a México. Aunque desde hace muchos años el país ha sido ruta de paso para quienes migran de América Central con la esperanza de llegar a Estados Unidos de América (EUA), por primera vez grupos organizados demandaban se abriera la frontera mexicana para que pudieran entrar y transitar por el país con seguridad.

En términos generales la población comprendió las razones de los migrantes para huir de sus países y buscar un mejor futuro. Históricamente millones de mexicanos han migrado hacia EUA. En la actualidad un alto porcentaje de ellos y ellas viven allá con temor ya que no tienen papeles de residencia. Su contribución a la economía estadounidense es importante, cálculos de hace dos años mostraron que diez por ciento de la economía depende de la fuerza laboral de los migrantes mexicanos. Además de su contribución económica, estos migrantes aportan diversificación cultural a los EUA. La segunda ciudad con más mexicanos, después de la ciudad de México, es una urbe norteamericana: Los Ángeles, California.

Aunque hubo sectores que tuvieron pensamientos y acciones hostiles hacia las caravanas de migrantes que llegaron a México a finales del 2018 y primeros meses del presente año, el sentimiento más amplio fue el de solidaridad y la realización de campañas para levantar ayuda y proveer a los migrantes de ropa, alimentos, medicinas, atención médica y acompañamiento en su caminar hacia el norte.

En la Conferencia de Iglesias Evangélicas Anabautistas Menonitas de México (CIEAMM), por medio del ministerio Sendas de Justicia, se hicieron llamados a coordinarse con otras organizaciones e iglesias que deseaban dar ayuda en las necesidades expresadas por los migrantes. Este es un punto importante, es necesario escuchar a quienes se quiere servir para que la solidaridad sea relevante y centrada en las carencias de los migrantes y no en la buena voluntad de las personas que a veces dan ayuda pero no es la que necesitan los migrantes. Una vez que se detectó qué tipo de ayudas requerían los refugiados temporales en México, por distintos medios se compartió la información y direcciones de centros de acopio para hacer llegar los paquetes de ayuda.

El coordinador del ministerio Sendas de Justicia de la CIEAMM es miembro de la Iglesia Fraternidad Cristiana/Vida Nueva, en la que soy pastor junto con Óscar Jaime Domínguez. Su nombre es Fernando Sandoval, él invito y animó a la comunidad para levantar fondos y poder adquirir productos que necesitaban los migrantes. Para conocer dichas necesidades visitó el lugar que abrió el gobierno de la Ciudad de México para albergar a miles de desplazados centroamericanos, principalmente de Honduras y El Salvador.

 Fernando conversó con hombres y mujeres de distintas edades. Les solicitó permiso para grabar su testimonio con el teléfono celular, con el fin de compartir la grabación en Fraternidad Cristiana/Vida Nueva. Lo que escuchó y vio nuestra comunidad fue conmovedor, ya que cada historia contada era una tragedia de sufrimiento que permitía comprender por qué las personas decidieron abandonar su hogar con el fin de intentar cruzar hacia Estados Unidos. Además de la pobreza como causa para salir, mencionaron la violencia padecida y el miedo a ser víctimas de todo tipo de abusos que denigran la dignidad humana.

La hermandad dio aportes que Sendas de Justicia llevó a los migrantes. Fue sorprendente la respuesta de la comunidad que decidió abrir sus brazos y el corazón a quienes estaban vulnerables en su paso por México. Tomamos en serio la enseñanza de Jesús, quien nos invita al amor solidario que alimenta al hambriento, viste al desnudo, da agua al sediento, protege al desvalido, cuida al enfermo, visita al encarcelado (Mateo 25:35-36). Hicimos un ejercicio de compasión, ponernos en el lugar de los migrantes necesitados y actuar para llevar algo de acompañamiento y consuelo.

En la tarea de llevar ayuda a los migrantes tuvo lugar una linda cooperación entre Sendas de Justicia y un grupo de profesores y estudiantes del Anabaptist Mennonite Biblical Seminary de Elkhart, Indiana. Allá se enteraron de lo que estaban haciendo la CIEAMM y la Iglesia Fraternidad Cristiana/Vida Nueva para servir a los migrantes, entonces el profesor Jamie Pitts compartió la información y el resultado fue una ofrenda que enviaron a Sendas de Justicia para que se usara de la manera que se considerara más conveniente. El ministerio Sendas de Justicia compró implementos que entregó a los migrantes e informó a los donantes de cómo se usó el donativo. Creemos firmemente que en la mayordomía cristiana es indispensable la rendición de cuentas y el buen uso de los recursos que hermanos y hermanas en la fe nos confían.

La solidaridad con los migrantes tiene antecedentes en la Iglesia Fraternidad Cristiana/Vida Nueva. Desde hace algunos años la comunidad contribuye con donativos en especie (alimentos, artículos de higiene personal) a la Casa Tochán, que es un refugio y lugar de defensa legal de migrantes que buscan protección mientras están en México y tienen por objetivo ingresar a Estados Unidos. Los hermanos y hermanas llevan distintos productos que se entregan a Casa Tochán, son muestras de que entendemos que somos seguidores de un migrante como Jesús, quien nació en condiciones muy similares a las vividas por familias que emprenden el éxodo obligadas por los poderes que tienen el corazón duro.

Abrir los brazos y el corazón a los migrantes es parte del discipulado cristiano. Entre ellos y ellas viajan personas que, como la mujer sirofenicia, nos ayudan a descubrir dimensiones de la fe que solamente vemos cuando somos frágiles  y marginados. De ésa mujer Jesús dijo que era muy grande su fe y la puso de ejemplo de confianza en Dios (Mateo 15:28). Y hemos encontrado esta fe en los migrantes.


by Carlos Martínez García, CIEAMM

It was a decade of celebration and reflective exercise. The Mennonite World Conference chose the 2017-2027 decade to evaluate both the Protestant Reformation and the radical Reformation, and the influence of both movements in the emergence of peace-building Anabaptism. During the mentioned decade, every year,  Renewal will take place in different parts of the world. In 2017 the meeting was held in Augsburg, Germany, last year in Kisumu, Kenya, and right now the headquarters are in San José, Costa Rica.

The theme for the event in Costa Rica is “Justice on the Way (Road): migration and Anabaptist-Mennonite history”. The Anabaptists / Mennonites of the sixteenth century and subsequent centuries had to constantly migrate in search of freedom to spread and practice their beliefs. These migrations were made under very adverse conditions. In addition to the historical and biblical theological framework that will be presented in Costa Rica, different speakers were asked to share experiences on the current issue of migration and how the communities of faith identified with Anabaptism are responding. In my case they asked me to share “how my church or churches in my region have experienced migration, or ways in which they are responding to the needs of the displaced.” Please find below what I prepared to share at Renovación (Renewal 2019):

Caravans of thousands of Central American migrants arrived in Mexico at the end of 2018. Although for many years the country has been a transit route for those who migrate from Central America with the hope of reaching the United States of America (USA), for the first time organized groups demanded that the Mexican border be opened so that they could enter and travel safely through the country.

In general terms, the Mexican people understood the reasons of the migrants to flee their countries and look for a better future. Historically, millions of Mexicans have migrated to the United States. Currently, a high percentage of them live there with fear because they do not have residence papers. Their contribution to the US economy is important; calculations two years ago showed that ten percent of the economy depends on the labor force of Mexican migrants. In addition to their economic contribution, these migrants bring cultural diversification to the USA. The city with more Mexicans, second only to Mexico City, is a North American city: Los Angeles, California.

Although there were sections of Mexico that had hostile thoughts and actions towards the caravans of migrants that arrived in Mexico at the end of 2018 and the first months of this year, the broadest sentiment was solidarity. There were campaigns to raise aid and provide migrants  with clothes, food, medicines, medical attention and accompaniment in their walk to the north.

In the Conference of Anabaptist Mennonite Anabaptist Churches of Mexico (CIEAMM), through the Pathways to Justice Ministry, calls were made to coordinate with other organizations and churches that wished to give assistance to respond to the needs expressed by the migrants. This is an important point; it is necessary to listen to those who we want to serve so that solidarity is prevalent and focused on the needs of migrants and not on the goodwill of people who sometimes give help when it is not what migrants need . Once the type of aid required by temporary refugees in Mexico was determined, the information and addresses of collection centers were shared by different means to send the aid packages.

The coordinator of the Ministry of Justice of the CIEAMM is a member of the New Life Christian Community Church, where I am a pastor along with Óscar Jaime Domínguez. His name is Fernando Sandoval. He invited and encouraged the community to raise funds and purchase products needed by migrants. To meet these needs, he visited the place opened by the government of Mexico City to house thousands of displaced Central Americans, mainly from Honduras and El Salvador.

Fernando talked with men and women of different ages. He requested permission to record his testimony with the cell phone, in order to share the recording in New Life Christian Community Church. What he heard and saw moved our community, as each story told was a tragedy of suffering that allowed us to understand why people decided to leave their homes in order to try to cross into the United States. In addition to poverty as a cause to leave, they mentioned the violence suffered and the fear of being victims of all kinds of abuses that denigrate human dignity.

The church community gave contributions that Pathways to Justice (Sendas de Justicia) took to the migrants. The response from the community was surprising as they decided to open their arms and hearts to those who were vulnerable in their passage through Mexico. We take seriously the teaching of Jesus, who invites us to the love of solidarity that feeds the hungry, dresses the naked, gives water to the thirsty, protects the helpless, takes care of the sick, visits the incarcerated (Matthew 25: 35-36). We did a work of compassion, putting ourselves in the place of needy migrants and acting to bring some accompaniment and comfort.

In the task of bringing the help (materials) to the migrants, there was cooperation between Pathways to Justice (Sendas de Justicia) and a group of teachers and students of the Anabaptist Mennonite Biblical Seminary in Elkhart, Indiana. There they found out what CIEAMM and New Life Christian Community Church were doing to serve the migrants, and Professor Jamie Pitts shared the information with the group at AMBS.  The result was an offering that they sent to Pathways to Justice to use in a way that would be most effective and convenient. The Sendas de Justicia ministry purchased the items that were given to migrants and informed donors of how the donation was used. We firmly believe that in Christian stewardship, the accountability and proper use of the resources that conference and brothers and sisters in the faith entrust to us is indispensable.

Solidarity with migrants has a history in the experience of New Life Christian Community Church. For some years, the community has contributed donations in kind (food, personal hygiene items) to Casa Tochán, which is a refuge and legal defense for migrants whose goal is to enter the United States and are seeking protection while in Mexico. In the past, the brothers and sisters have collected different products that are delivered to Casa Tochán.  These are a product of our understanding that we are followers of a migrant like Jesus, who was born in conditions very similar to those lived by families that undertake the exodus, forced by the hard-hearted powers of this world.

Open arms and hearts to migrants is part of Christian discipleship. Among the migrants, people travel who, like the Syrophoenician woman, help us discover dimensions of faith that we only see when we are fragile and marginalized. Jesus said that that woman’s faith was very great and she set an example of trust in God (Matthew 15:28). And we have found this great faith in migrants.